DIAS DORADOS
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DIAS DORADOS
DIAS DORADOS
En Abril de 2010; con mi compañero de pesca y amigo, Mario y su hijo Emilio, decidimos ir a pescar a San Pedro, a tan solo 150 km de Buenos Aires. Llegamos al puerto y luego de los trámites respectivos, bajamos la lancha, subimos los bártulos, marcha y rumbo rio abajo hacia la desembocadura de Los Lobos y el Salvatierra. Es oportuno señalar que en esos momentos el Río Paraná tenía una altura de 3,02 mts, ALTISIMO!!!! Es decir casi dos metros más de lo normal, con lo cual podíamos navegar por lugares donde en otros momentos se podía caminar.
Luego de navegar 30-40 minutos estábamos en Los Lobos, ahí armamos las cañas, Mario un 6 y yo una 8; las líneas por el momento, del tipo shoting, un poco más tarde arme la caña 6 con línea de flote, las moscas en general del tipo cabeza andino en anzuelos 2/0 y 3/0; y tipo ñandino (para mí la más rendidora) en colores purpura-negro, azul-blanco, otras del tipo espectro de Ottolini, con alguna variante.-
El agua tan clara como en el Sur para que se imaginen, y lo mejor de todo la pesca!! sencillamente MARAVILLOSA!!! pescamos dorados, en realidad, doradillos por su tamaño, ya que aún no han alcanzado la mayoría de "edad", pesaban entre 1 y 2 kilos con alguna sorpresa de vez en cuando.-
Extremadamente cazadores, muy voraces, capturamos en un día entre 40 y 50 doradillos y 4 ó 5 pirá pitas, un pez también maravilloso del Paraná que vale la pena intentar pescar, ideal para una 4 ó menos.-
Nos instalamos en un alto cercano a la boca del Curupí, como comprenderán estábamos rodeados de agua, la estrategia de pesca era subir unos 3 ó 4 km el arroyo y dejarmos arrastrar por la corriente, algo menor a un paso de hombre. El campamento tan cercano nos permitió pescar hasta el atardecer, todos los que pescamos, sabemos lo que eso significa!!. Tirando a un lado y a otro con pique en cada uno de los tiros, todo ello en medio de la flora y fauna en su esplendor, una fiesta para los sentidos.-
Una vez que llegamos al campamento, el asado de rigor, regado con unos buenos vinos de mis pagos, pero eso sí en compañía de mosquitos, bueno todo no podía ser tan perfecto, tanta bonanza no hubiera sido posible, de manera tal que bien valió la pena soportarlos o sufrirlos un rato.-
Al otro día temprano ya estábamos desayunando, calentar agua para el termo y de nuevo a la tarea, la misma técnica en un par arroyos interiores, que como les contaba por la altura del rio hoy es imposible navegar, los resultados los mismos, espectaculares.-
Luego de levantar la carpa para el regreso, nos dejamos arrastrar nuevamente por la corriente hasta el curso madre del río, aprovechando para hacer unos tiros hacia la orilla buscando colocar la mosca debajo de las ramas de los sauces que tocan el agua, tal como lo hemos hecho el Limay superior, de nuevo nos sorprendimos por las respuestas. Ya con el asombro y la satisfacción bajo el brazo, encendimos el motor y desandamos el camino que habíamos hecho el día anterior.-
Aprovechen el Paraná cuando crece porque es un espectáculo que se da poco, es cíclico, cada 5 ó 6 años o más, estén atentos, no se lo pierdan.-
César Hugo Domingo
NOTA INCOMPLETA FALTAN FOTOS
En Abril de 2010; con mi compañero de pesca y amigo, Mario y su hijo Emilio, decidimos ir a pescar a San Pedro, a tan solo 150 km de Buenos Aires. Llegamos al puerto y luego de los trámites respectivos, bajamos la lancha, subimos los bártulos, marcha y rumbo rio abajo hacia la desembocadura de Los Lobos y el Salvatierra. Es oportuno señalar que en esos momentos el Río Paraná tenía una altura de 3,02 mts, ALTISIMO!!!! Es decir casi dos metros más de lo normal, con lo cual podíamos navegar por lugares donde en otros momentos se podía caminar.
Luego de navegar 30-40 minutos estábamos en Los Lobos, ahí armamos las cañas, Mario un 6 y yo una 8; las líneas por el momento, del tipo shoting, un poco más tarde arme la caña 6 con línea de flote, las moscas en general del tipo cabeza andino en anzuelos 2/0 y 3/0; y tipo ñandino (para mí la más rendidora) en colores purpura-negro, azul-blanco, otras del tipo espectro de Ottolini, con alguna variante.-
El agua tan clara como en el Sur para que se imaginen, y lo mejor de todo la pesca!! sencillamente MARAVILLOSA!!! pescamos dorados, en realidad, doradillos por su tamaño, ya que aún no han alcanzado la mayoría de "edad", pesaban entre 1 y 2 kilos con alguna sorpresa de vez en cuando.-
Extremadamente cazadores, muy voraces, capturamos en un día entre 40 y 50 doradillos y 4 ó 5 pirá pitas, un pez también maravilloso del Paraná que vale la pena intentar pescar, ideal para una 4 ó menos.-
Nos instalamos en un alto cercano a la boca del Curupí, como comprenderán estábamos rodeados de agua, la estrategia de pesca era subir unos 3 ó 4 km el arroyo y dejarmos arrastrar por la corriente, algo menor a un paso de hombre. El campamento tan cercano nos permitió pescar hasta el atardecer, todos los que pescamos, sabemos lo que eso significa!!. Tirando a un lado y a otro con pique en cada uno de los tiros, todo ello en medio de la flora y fauna en su esplendor, una fiesta para los sentidos.-
Una vez que llegamos al campamento, el asado de rigor, regado con unos buenos vinos de mis pagos, pero eso sí en compañía de mosquitos, bueno todo no podía ser tan perfecto, tanta bonanza no hubiera sido posible, de manera tal que bien valió la pena soportarlos o sufrirlos un rato.-
Al otro día temprano ya estábamos desayunando, calentar agua para el termo y de nuevo a la tarea, la misma técnica en un par arroyos interiores, que como les contaba por la altura del rio hoy es imposible navegar, los resultados los mismos, espectaculares.-
Luego de levantar la carpa para el regreso, nos dejamos arrastrar nuevamente por la corriente hasta el curso madre del río, aprovechando para hacer unos tiros hacia la orilla buscando colocar la mosca debajo de las ramas de los sauces que tocan el agua, tal como lo hemos hecho el Limay superior, de nuevo nos sorprendimos por las respuestas. Ya con el asombro y la satisfacción bajo el brazo, encendimos el motor y desandamos el camino que habíamos hecho el día anterior.-
Aprovechen el Paraná cuando crece porque es un espectáculo que se da poco, es cíclico, cada 5 ó 6 años o más, estén atentos, no se lo pierdan.-
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